Es notorio que en las últimas décadas vivimos una
auténtica revolución de las tecnologías de la
información. El fenómeno se hace patente en casi
todos los ámbitos de la vida y, como no podía ser de
otro modo, tiene profundo eco en las relaciones que traban las
distintas Administraciones Públicas entre sí y con
los ciudadanos. Las nuevas tecnologías han revolucionado la
recogida de información por parte de las Administraciones
Públicas, su tratamiento y la forma en que éstas
pueden divulgarla y hacerla accesible; asimismo, la
introducción y el progresivo uso de las nuevas
tecnologías ha modificado el modus operandi de la actividad
administrativa desde el punto de vista de los medios materiales a
través de los que dicha actividad se instrumenta.
También se advierte de forma creciente que el uso de redes
de telecomunicación permite entablar relaciones
jurídicas con los ciudadanos de forma más ágil
e inmediata, abriendo una vía de excepcional potencial para
apurar, hasta sus últimas consecuencias, el principio de
eficacia en la actuación administrativa que proclama el
artículo 103.1 de la Constitución.
Andalucía no ha sido ajena a este fenómeno. Antes
al contrario, lo ha tomado como un reto para convertir a nuestra
Comunidad Autónoma en una de las más avanzadas de
Europa y ello en el marco de la segunda modernización de
Andalucía, enunciada por el Presidente de la Junta de
Andalucía en el debate sobre el estado de la Comunidad
celebrado en junio de 2001.
Esta idea ha tenido su reflejo en la acción de gobierno
mediante dos instrumentos claves: el Plan de Iniciativas
Estratégicas para el Desarrollo de la Sociedad de la
Información en Andalucía (i* landalus) y el Plan
Director de Organización para la Calidad de los Servicios
(PLADOCS). Ambos responden a la misma filosofía y pretenden
servir de motores para la más rápida
introducción del tejido social y económico andaluz,
por una parte, y de la Administración de la Comunidad
Autónoma, por otra, en la sociedad de la información
y el conocimiento.
La iniciativa que se plasma en esta norma tiene sus precedentes
en el Plan de Acción eEurope 2002, aprobado por el Consejo
Europeo en Feira, y en el más cercano en el tiempo Plan de
Acción eEurope 2005 adoptado por el Consejo Europeo
celebrado en Sevilla en junio de 2002.
El esquema seguido para implementar los servicios
públicos electrónicos en la Administración de
la Junta de Andalucía ha sido el recogido en estos planes de
la Unión Europea. Esto es, el Decreto parte de los cuatro
niveles posibles de...